Construyendo junto al pueblo la historia del país

La tradición dice que los ferroviarios son solidarios, y han buscado en el Sindicato su Expresión Organizativa. La historia lo confirma: son 85 años los que dan testimonio de ello.

En estos 85 años, la Unión Ferroviaria ha pasado por todo lo que puede vivir una Organización Social: sus luchas, sus triunfos y hasta sus derrotas, han servido para que la fortaleza se convierta en su don más preciado.

La historia dice que un 6 de Octubre de 1922, se fundó la Unión Ferroviaria. Pero nuestra Organización tiene importantes antecedentes en las agrupaciones ferroviarias creadas en el siglo 19, que aquilatáran un rico historial en luchas y conquistas. En 1920 se crea la Confraternidad Ferroviaria , integrada por los tres grandes gremios: Sindicato de los Talleres Ferroviarios, el Sindicato de Tráfico y la Fraternidad. Hasta que el 5 de Octubre de 1922 se reúnen los Sindicatos de Talleres y de Tráfico y, al día siguiente, 6 de Octubre, se inauguró el Congreso Constituyente de la Unión Ferroviaria.

Se encendía así una llama que, pasando de generación en generación de ferroviarios, nunca dejó de brillar. Por entonces el País vivía una estabilidad institucional y un relativo crecimiento, luego de los años de la Primera Guerra Mundial. Se vivía un momento político, enmarcado por la finalización del primer gobierno Radical, ejercido por Hipólito Yrigoyen, a quien sucedió Marcelo T. de Alvear, también del mismo partido.

Por entonces, las ideologías dominantes en el Movimiento Obrero, eran la anarquista y la socialista, que mantuvieron un permanente diálogo, con encuentros y desencuentros. Un año antes de la creación de nuestra Unión Ferroviaria (1921), al calor de la naciente Unión Soviética, es fundado el Partido Comunista Argentino, cuya ideología se agrega a las existentes en el Movimiento Obrero. Nuestros dirigentes, no fueron ajenos a estas ideologías, pero siempre priorizaron el accionar sindical. Antonio Tramonti, primer Presidente de la Unión Ferroviaria (1923 - 1934) fue un hombre de extracción socialista que, sin embargo, no respondió a los dictados de la rama gremial de su partido; sin renunciar a su filiación política, Tramonti, priorizó siempre las decisiones que adoptaron los cuerpos orgánicos de su gremio.

La Unión Ferroviaria , desde su fundación, bregó incansablemente en medio de múltiples dificultades para lograr la unidad del Movimiento Obrero. Ya los Sindicatos de Talleres y de Tráfico estuvieron afiliados a una central sindical llamada U.S.A (Unión Sindical Argentina), vinculada al Partido Socialista. Cuando se creó la Unión Ferroviaria se resolvió replantear la unidad del Movimiento Obrero en un contexto más amplio, por ello participó de la fundación de la C.O .A (Confederación Obrera Argentina) en febrero de 1926.

Se siguió en ese camino unitario hasta que luego de infinitas reuniones se logró crear una central sindical única con la C.O .A, la U.S .A y con algunos gremios de ideología anarquista. Así el 29 de septiembre de 1930 se creó la gloriosa Confederación General del Trabajo, que funcionó en el 2º Piso de nuestra Sede Central.

Puede llamar la atención que la fecha de creación de la C.G .T., es a pocos días del nefasto golpe militar de 1930 , que depusiera al Presidente Constitucional Hipólito Yrigoyen . Por eso, es necesario aclarar que el proceso de unidad sindical se inició mucho antes de este triste acontecimiento, que signaría el futuro político de los argentinos. La Unión Ferroviaria supo asumir su responsabilidad en la creación de la C.G. T. y asumió la Secretaría General desde octubre de 1930 hasta septiembre de 1943.

Hay que aclarar que desde 1934 a 1941, el nuevo presidente de nuestra organización fue José Domenech que también asumió su responsabilidad en la C.G .T. Durante toda la llamada Década Infame (1930/1943) nuestro Gremio tuvo una actitud rectora consecuente con su política sindical y supo de grandes conquistas como la ley 11.544 que estableció las ocho horas de trabajo o la ley 9.688 de Accidentes de Trabajo.

Pero nada fue gratis; se sufrieron intervenciones, como la de diciembre de 1935, por hechos producidos en la C.G .T o la división interna que se produjo en la XV Asamblea General de Delegados en mayo/junio de 1938, que provocó un estado de división hasta marzo de 1940. Es significativa también la división que se produce en el seno de la C. G.T. en diciembre de 1942, conformándose entonces las llamadas C.G.T. 1 y C.G.T. 2. La primera con José Domenech como Secretario General, acompañado por gremios poderosos y la segunda con Francisco Pérez Leirós como Secretario General y acompañado por otros gremios, todos vinculados al Partido Socialista. La C.G .T. 1 fue denominada "sindicalista" y la C.G .T. 2 "socialista".

Pero la diferencia estaba en algo que siempre la Unión Ferroviaria trató de mantener como política: el respeto a las decisiones de sus cuerpos orgánicos y esos cuerpos orgánicos eran pluralistas y no todos seguían las directivas del Partido Socialista. No obstante, el episodio de la división de la C.G .T. tuvo un final inesperado porque con el golpe de 1943 la C.G .T. 2 fue disuelta y la C.G .T. entró en un cono de sombras porque fue también intervenida la Unión Ferroviaria.

Una vez mas los episodios políticos tocaban de lleno a nuestro gremio y daban la razón a aquellos que preferían el "abrirse" a la realidad política frente a aquellos que decían que la mejor política sindical era "encerrarse" y trabajar solamente en los problemas sindicales. Este período es rico en episodios en que se demuestra que nuestros afiliados habían adquirido una conciencia de clase que se reflejó - entre otros hechos - ante la Guerra Civil Española (1936 - 1939) en que nuestra Organización juntó dinero y otras donaciones para los republicanos españoles. Esos acontecimientos, demuestran que los ferroviarios vivían los tiempos políticos con toda intensidad.

El golpe militar de 1943 si bien trajo represión y la intervención de nuestra Unión Ferroviaria, también trajo a la escena política y más precisamente a la sindical, al entonces Coronel Juan D. Perón. Es bien conocida la enorme actividad que realizó el líder a favor del Movimiento Obrero en poco tiempo, con una enorme cantidad de decretos a favor de la clase trabajadora que lo llevaron finalmente a su detención y su posterior libertad en el memorable 17 de Octubre de 1945.

Las elecciones de 1946 y el triunfo del ahora General Perón como Presidente de la Nación , marcan una nueva etapa en la Unión Ferroviaria. Una política nacional y popular totalmente inédita que los ferroviarios vivieron en toda su dimensión cuando fueron nacionalizados los ferrocarriles. La posterior huelga ferroviaria de noviembre de 1950 que terminó con la intervención de la Unión ferroviaria por parte de l la C.G .T. el 20 de diciembre, marca diferencias circunstanciales que evidencian que los procesos no son lineales; que se puede vivir una época de notables conquistas sociales pero, aún así, los conflictos pudieron desarrollarse, alentados por sectores de diferentes signo político.

Toda la etapa peronista dejó una marca en la Unión Ferroviaria que ya no se borrará. El gremio, en su conjunto, asumió la doctrina peronista como propia y desde entonces, siempre respetando la pluralidad, la estrategia sindical tuvo que ver con la nueva realidad que vivía el ferroviario y el movimiento obrero en su gran mayoría.

El golpe militar de 1955, mal llamado "Revolución Libertadora", trajo un enorme retroceso en las conquistas logradas por el movimiento sindical. Pero, la incipiente resistencia de los trabajadores - a la que no fueron ajenos los ferroviarios y su organización sindical-, marca una decidida acción del movimiento obrero en defensa de sus derechos .Prueba ello, la huelga general de noviembre de 1955, en la que se puso de manifiesto el valor de los trabajadores ferroviarios, al parar todos los trenes del país. Inmediatamente se crearon las "62 Organizaciones" atento a que la C.G .T. estaba intervenida. La Unión Ferroviaria participó activamente en los 19 gremios que en mayo de 1958 trataron de terminar con la intervención de la C.G .T: los llamaron "Los Antintervencionalistas"

En agosto de 1958 se sancionó la ley 14455 de Asociaciones Profesionales y, poco a poco, se fueron normalizando las organizaciones sindicales. Finalmente, en enero de 1961, el gobierno de Frondizi entregó la C.G .T. a las "20 Organizaciones Gremiales". Entre ellas estaba la Unión Ferroviaria , con Salvador Orlando y Carlos Demartini en la Secretaría Administrativa. Una vez mas los ferroviarios vivirían otra epopeya. El gobierno de Frondizi implementó el Plan Larkin de reestructuración de los ferrocarriles y, ante la huelga del 30 de octubre al 10 de diciembre de 1961, el plan no se cumplió en su totalidad, pero quedó sembrada la semilla de lo que sería, al futuro, la decadencia del modo de transporte ferroviario.

Así siguió esta Historia de 85 años. Vendrían años durísimos con el nuevo golpe militar de Onganía y una nueva dictadura que intervino la Unión Ferroviaria. La resistencia de los trabajadores no se hizo esperar. Bajo el lema "Unión Ferroviaria Auténtica" comenzó la lucha desde las Seccionales y las Agrupaciones, hasta lograr su plena recuperación en 1972. La Unión Ferroviaria entonces, como una de las principales columnas del movimiento obrero organizado, fue protagonista de la recuperación de la soberanía popular con el retorno del General Perón a la patria y, con él, se inicia una nueva etapa de Reconstrucción Nacional, interrumpida luego por el sangriento proceso militar a partir de 1976, que sesgó la vida de muchos compañeros ferroviarios.

Otra vez la Unión Ferroviaria intervenida y nuevamente la resistencia de los trabajadores movilizados y protagonistas de la primera huelga al proceso militar el 27 de abril de 1979. Estas luchas sindicales, como otras tantas protagonizadas por el pueblo, desembocaron en la normalización institucional del país, con lo que sobrevino la recuperación definitiva de la Organización por parte de los trabajadores.

Recuperada definitivamente la Organización por los trabajadores ferroviarios en 1985, sus dirigentes, en cada lugar del país, se abocaron al logro de la unidad de toda la clase trabajadora en torno a la C.G .T. Los compañeros que representaron a la Unión Ferroviaria en la C.G .T. en esta etapa, cumplieron un papel preponderante en las luchas obreras en demanda de sus reivindicaciones sociales.

En 1989, en nuestra propia casa, entregamos al presidente electo un plan de rehabilitación ferroviaria elaborado por los gremios de la actividad ferroviaria (U.F., Fraternidad, A.P.D.F.A y Señaleros) y las cámaras representativas del sector. Fue nuestro aporte; nuestra esperanza colectiva de afirmar que de una crisis no se sale recorriendo los caminos que condujeron a ella. Pero la sociedad, alentada por medios periodísticos que impulsaron una campaña de desprestigio de las empresas del Estado, que en el caso de los ferrocarriles parte de 1961 y se profundiza en 1976, con la dictadura militar, creyó que la solución de los ferrocarriles era su definitiva privatización.

Apelamos a todas las instancias a nuestro alcance para evitarlo y logramos, con el aporte invalorable el entonces Diputado Nacional Lorenzo A . Pepe, transformar las privatizaciones en concesiones, preservando así el patrimonio en manos del Estado. Impulsamos la creación de cooperativas para preservar puestos de trabajo y el aumento de los montos indemnizatorios para los compañeros que aceptaron el retiro voluntario.

Frente al riesgo cierto de cierre definitivo del Ferrocarril Belgrano, que no contó con oferente en dos licitaciones, la Unión Ferroviaria asumió la responsabilidad de hacerse cargo de su funcionamiento, manteniendo así los puestos de trabajo de más de mil quinientos compañeros. Pasó el tiempo, y las privatizaciones no produjeron los resultados que habían anunciado y con los cuales se montó el operativo contra el modo de transporte ferroviario y sus trabajadores.

Las empresas concesionarias no brindaron el servicio debido, al tiempo que el Estado incumplía sus deberes de regulación y vigilancia. Se generalizó la crisis y se profundizó el deterioro, destruyendo las esperanzas de la población y haciendo estéril el sacrificio que significó a nuestro gremio la pérdida de miles de puestos de trabajo.

Por eso nuestro compromiso para la reconstrucción del Sistema Ferroviario, para que vuelva a ser un factor definitivo para la integración social de nuestros pueblos y su desarrollo regional, tal como lo plantea hoy el gobierno nacional.

Un gremio de 85 años, que ha construido, junto al pueblo, la historia del país; unido y solidario, continuará dando todas las batallas necesarias, honrando la memoria y siguiendo el ejemplo de sus fundadores.-

 

 

 

 

 

 




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